El río Irati, con sus limpias aguas, ha conformado a lo largo de los siglos este escarpado desfiladero donde anidan los buitres. Se puede atravesar de un lado al otro gracias al camino de lo que fue en otros tiempos la vía de un tren. Aparcado el coche daremos un montañoso rodeo para entrar a la foz por donde hubo un puente del siglo XVI de tan fantástico equilibrio que se decía que lo había construido el mismo diablo. Fue destruido durante la guerra de independencia, y permanece a la espera de su reconstrucción. Adéntrese por los túneles del tren a un paisaje de verticales paredes.

Recorrido: 6,5 km. Dificultad: fácil.

Ruta recomendada wikiloc.