En el siglo XII, monjes cistercienses venidos de Francia se asentaron en el Monasterio de la Oliva y aplicaron la máxima ora et labora. Dadas las peculiaridades del lugar, se dedicaron
a las tareas vitivinícolas, como medio de vida.
Esta importante tradición ha quedado plasmada en las piedras de su claustro medieval, en cuya ornamentación son frecuentes las escenas vitivinícolas y sobre todo la planta y el fruto de la vid. Es el único monasterio que sigue elaborando su vino con la uva de sus propios viñedos, realizando así todo el proceso de producción y elaboración de forma artesanal. Tanto en la vendimia que se realiza a mano, como en el trabajo de bodega donde la uva se selecciona y elabora manteniendo la más antigua tradición monástica. Transcurrido un año de la vendimia nuestros
vinos son ofrecidos en “primeur” en un acto que se celebra en la bodega gótica del monasterio y tras una cata de los mismos. Además los vinos se venden en la tienda del monasterio junto con otros productos monásticos de primera calidad.

Horas de apertura

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