Navarra, incluso antes que sus monumentos, son sus paisajes. Lo que hace de la visita a Navarra una experiencia única es precisamente la variedad de estos, donde en apenas 100 km puedes pasar de las cimas del Pirineo al desierto de las Bardenas. Si añadimos la Selva de Irati, el mayor hayedo – abetal de Europa, el valle de Baztán, la Sierra de Urbasa y la Navarra Media, entonces la vista panorámica es realmente completa. Así que tome aliento, recoja su mochila y un buen mapa, y dispóngase a recorrer sendas y montañas. Las rutas que aquí les proponemos mantienen los siguientes criterios: 1) una meta a la que llegar, 2) un recorrido circular y 3) una distancia en torno a los diez kilómetros, salvo en los Pirineos, donde los esfuerzos, inevitablemente, van a tener que ser mayores. La idea es agotar las piernas pero no tanto como para carecer de fuerzas con las que visitar alguno de los monumentos, pueblos o castillos que en esta guía se reproducen. Añada al conjunto una buena comida, y ya verá como duerme como los ángeles, soñando con nuevas aventuras y distintos paisajes.