Los Pirineos en Navarra no son demasiado altos, pero si lo suficiente como para encontrar panorámicas impresionantes. La Mesa de los Tres Reyes, justo en el vértice en el que se juntaban los reinos de Navarra, Aragón y Francia, es la cima más alta (2.428 m). A sus pies el valle del Roncal, donde todos sus pueblos son dignos de visitarse y cuyo río, el Eska, se va abriendo paso entre montañas y barrancos. Los roncaleses, esforzados ellos, bajaban por sus frías aguas sobre las almadías para ganarse un merecido jornal. En su camino hacia el sur pasaban cerca de dos poderosas construcciones de piedra, el Castillo de Javier y el Monasterio de Leyre. En el castillo nació San Francisco Javier, un santo viajero, que de tanto andar por tierras lejanas se ganó el honor de ser patrón de las misiones. En el monasterio descansan los primeros reyes de Navarra, hay una escondida cripta del primer románico y unas hermosas vistas de la sierra. Un poco más allá los almadieros llegaban a Sangüesa, donde si negociaban bien podían vender la madera, y así disfrutar de la hospitalidad de la villa y de su hermoso pórtico románico. Cambiando de ruta, y bordeando montañas, llegaremos a Ochagavía. Pasear por sus calles es el descanso de los turistas, para los más animosos arriba queda la ermita de la Virgen de Muskilda. Cerca está la Selva de Irati, el segundo mayor hayedo de Europa y el pantano el de Irabia en cuyas aguas reflejan los colores del bosque según las estaciones y sus pigmentos. Y por fin llegamos hasta Roncesvalles, punto final de esta ruta y punto de partida del Camino de Santiago. 

Lugares:

Cargando…